Esto no ocurre con el ruido mental, el cual puede llegar a ser bastante más molesto porque está siempre presente, aún cuando fuera nos rodea el silencio. Especialmente, cuando fuera hay silencio. El ruido mental es el constante parloteo de la mente, los pensamientos que surgen sin control, tornándose repetitivos y llevándonos de un escenario a otro. Estos escenarios pueden estar basados en hechos reales, en situaciones inventadas o en percepciones sesgadas de la realidad.
El ruido mental provoca en nosotros estados emocionales, a veces sin darnos cuenta, pero que vamos “soportando” a lo largo de nuestro día. No siempre somos conscientes de dónde viene esa emoción, ese sentir, con el que llevamos todo el día, porque no nos paramos a atender y minimizar ese ruido mental.
Es este ruido mental el que nos va a impedir escuchar a otras personas pero, sobre todo, nos va a impedir escucharnos a nosotros mismos. En ese ruido perdemos nuestros anhelos, necesidades, valores, propósito, intención, limites,…
Buenas noches.
Muy agradecida por compartir la mejor forma de escucharnos a nosotros mismos para luego aprender a escuchar a los demás. No puede suceder al contrario como académicamente nos han enseñado.
Saludos.